"El amor es arriesgado, pero siempre ha sido así. Hace millares de años que las personas se buscan y se encuentran." (Paulo Coelho)
Si bien sabíamos que esto no era amor, dimos el salto mayor en la pileta de los sueños. Dejamos de buscarnos para ver lo que podíamos ofrecernos, el uno al otro.
Dimos todo de nosotros y aun así el destino jugo sus cartas en contra del amor, a favor de la desilusión. Aun así despedazados, elegimos volver a encontrarnos, ahí donde siempre nos juntábamos.
Enloquecidos, creímos que el mundo es mejor cuando se mira con los ojos cerrados. Y nos vendamos los ojos para no ver la crueldad de la distancia entre nosotros.
Con los ojos cerrados mire tus ojos y vi el brillo en ellos al mirarme. Ese brillo me indico que era amor. Era amor.
Y mientras andábamos por la oscuridad, decidimos separarnos un rato. Para ver si el destino volvía a juntarnos.
-Seguimos lejos, pero llevo conmigo ese brillo en tus ojos. Que nunca se apaga.-
Nos dimos por perdidos, dejamos de buscarnos. Jamás nos encontramos. Pero eso es lo que paso, el destino nunca nos junto.
Volvimos a nuestras vidas, con los ojos abiertos llenos de ilusión. Volvimos a ver tanta hipocresía, en un mundo ardiendo de dolor.
Y cuando menos lo esperas, cuando dejas de buscar, aparece lo que necesitas. Y ahí lo ves, el punto brilloso sobre el hombro izquierdo de tu otra parte. Como lo describió Coelho. Ahí esta, su mirada irradiando luz.
Es así, que hasta el día de hoy, yo te sigo extrañando. Mientras pienso como los dos, al amor nos entregamos cubriendo nuestros ojos, logre ver tu brillo interior. Ahora entiendo lo que es amor.
Una fuerza magnética, una atracción.
¿Porque jugar con el amor como si fuera fuego? Tratándolo con cuidado, no se llega a ningún lado.
Si hay que jugar con fuego, sin miedo me quemare. Vi el brillo en tus ojos, ya no tengo miedo a nada.
Solo quiero amarte.
(Junio'11)
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