Y estamos los dos otra vez, sentados en el
pasto, esperando que se nos ocurra algo para decir, mientras por nuestro
cabello, corre una brisa de un verano que esta por venir y de un octubre que se
nos va.
Me planteaste la idea de no seguir mas, no querías
que mi vida se interponga en tu futuro, un futuro del que vos no tendrías noción
de no ser por mi vida. Estas completamente seguro de querer arruinar lo
nuestro, para quedarte en la nada. Solo. Y dejarme a mi, sentada en el pasto,
pensando en el octubre que pasamos.
Estaba todo ahí. Estaba todo escrito en
nuestro destino, nos teníamos que encontrar y amar. Para ahora, alejarnos y
plantearnos un futuro sin nosotros, sin los dos. Lleno de nada.
‘Amo que me llenes la vida de tus nadas’ te
dije. ‘Pero esta es una “nada” que no amo, que no quiero en mi vida, porque es
una nada sin vos. Y yo quiero mi vida con vos.’me calle, y sentí como pequeñas
lagrimas caían por mis mejillas, casi pidiendo permiso, como si no quisieran
recorrer mi cara. No quería mostrar debilidad, no quería que veas que estaba
triste por vos. Me contestaste al oído, con tu voz tranquilizadora, esa que
usabas cuando querías ganar las peleas, porque ya estabas cansado de pelear.
‘Las nadas que te di, seguirán en tu vida, porque por algo te las di, son
tuyas, yo no las quiero. Pero necesito entregarte esta ultima nada’
Tu necesidad de nadas, y mi necesidad de
vos, era lo que nos separaba en este momento. Vos querías un futuro del que no tenías
idea, yo quería un futuro perfecto, en el que te encuentres vos.
Y así, mientras pasa octubre por nuestros
cabellos, desordenándolos. Nos damos cuenta que ese futuro siempre estuvo ahí
con nosotros. Ese futuro latente que vos no querías ver y que yo estaba
demasiado ocupada para que me importe.
El futuro de los dos, sin el otro.
Separados, solos. Un futuro de noviembre. Se acercaba, despedazando todo a su
paso, haciendo estragos entre nosotros. ¿Fue la lluvia una señal, de que estábamos
perdiendo nuestro tiempo? Nuestro octubre.
La lluvia que nos arruino los días, nos
estaba diciendo que lo nuestro llegaba a su fin. Que me esperaba un tiempo de
dolor y llanto desconsolado. Sin vos a mi lado, mi vida no tenía mucho sentido.
Pero por ahora te tenia ahí, conmigo, sentados en el pasto, cortando las
pequeñas flores amarillas que crecen en el. Soplando los dientes de león que
nos encontramos y mirando bailar a las luciérnagas, con sus luces intermitentes
como acostumbrábamos.
En ese momento, un grito ahogado tuyo se hizo
paso entre mis pensamientos.
‘Al diablo con octubre’ Gritaste. Te
hiciste paso entre las luciérnagas que escapaban asustadas de tus gritos, tus
movimientos y tu andar.
Te alejaste de mí, como octubre se estaba
alejando de nosotros. Lo único que espero, es no tener que pasar un “Noviembre
sin Ti”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario