domingo, 2 de octubre de 2011

Me Faltas Vos.


Hay días en los que no estoy bien conmigo misma, y no tengo ganas de mirarme ni al espejo. Hay días en los que mis ojos están hinchados, y no tengo ganas de maquillarme.
Y hay otros días, como hoy, en los que te extraño.
Esos días, cuando me levanto y me siento sola. Abrazo el lado frío de la cama. El lado sin peso, el lado que no se desarma. Me lavo los dientes, y veo un solo cepillo y la pasta de dientes en su lugar. Faltas vos para desorganizarme la vida.
Faltas vos para usar en exceso mi shampoo para pelo lacio, faltas vos para usar mi jabón exfoliante. Faltas vos en el lado vacío de mi cama.
A veces, me acuesto y abrazo mi almohada, solo para sentir que tengo un peso, que tengo algo entre los brazos. Pero mi almohada no habla, no se mueve, no me da calor. No se queja de las cosas que digo, ni de las cosas que no digo. Pero es la única que no se molesta cuando le hablo de mis historias, o cuando le lloro un mar de lagrimas, o cuando la abrazo, demasiado fuerte, o demasiado poco.
Es como que, sin vos vivo mis días en OFF, como si estuviera bajo anestesia. Prendí el piloto automático, y estoy demasiado cómoda como para apagarlo. Estoy pero no estoy, hago pero no hago. Soy pero no soy.
Me faltas vos para darle un poco de movimiento a mi vida.

La verdad, que no me acuerdo cuando paso esto. No tengo en mi memoria el momento justo en el que decidiste irte. Ese momento en el que sacaste tu cepillo de dientes del vaso, y te llevaste tu desodorante de mi dormitorio. El día en que levantaste tus medias sucias del piso, y las guardaste en tu mochila Nike.
Tal vez la distancia empezó a surgir hace años, y no nos dimos cuenta. O fue algo que siempre estuvo, y no quisimos reconocer.
Quizás, con vos debí mantener la mente abierta, y el corazón cerrado. No tendría que haberte invitado a pasar, y hacerte sentir como en tu casa, o mejor dicho, “como en tu corazón”
Esto no estaba en los planes de ninguno de los dos. Estuvimos viviendo entre el amor y el odio, entre el no me hables y el no me dejes. Lo nuestro estaba destinado a terminar, sin importar las ganas que le pongamos en poner dos puntitos más al punto final…

Pero ya no importa que trate de buscarle una explicación. Ya no estas y eso es lo que importa. Importa el lado frío de mi cama, el cepillo de dientes que falta.
Me había acostumbrado a comprar un shampoo barato y berreta, para ponerlo en la ducha antes de que vos entres, así no usabas mi shampoo caro y para pelo lacio.
Con vos me acostumbre a vivir. A caminar en culotte y remera. A poner la mesa y cocinar para dos. A acostarme en la cama a ver una película, abrazada a tu cintura. Me había acostumbrado a pedir dos cuartos de helado al delivery. Ahora pido uno y me dicen que no pueden enviarmelo por que el mínimo es de $30. Y me niego a comprar dos.
Y nada, eso. Me faltas vos.
Volve. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario