lunes, 10 de octubre de 2011

El Principe Azul.


Todavía sigo esperando ese beso que me despierte el alma. Ese beso que me haga vibrar desde los pies hasta la cabeza. Que despierte todos mis sentidos y los haga uno.
Sigo esperando ese beso, que le de vida a mi vida, que estabilice lo que siento y que me haga sentir que estoy bien.
Ese beso de príncipe azul. Ese príncipe azul. Y aunque vos no seas un príncipe azul, sos mi príncipe. Quizás no azul, quizás no sos de ningún color, pero sos mío. Perfecto a mi medida. Y aunque puede que me pase la vida buscando ese beso, tengo los tuyos.
Dicen que el primer beso, con esa persona esperada, es ese beso que tenes escondido, ese que solo se lo podes dar al indicado. Y no hay dudas, de que cuando eso sucede, vos te das cuenta que ha pasado. Y te preparas para no dejar ir nunca mas a esa persona y para estar con ella por el resto de tu vida.
Sin embargo, ese beso sigue guardado, en mi caso y en el caso de muchas. Y vamos por la vida, asesinando besos con personas equivocadas, por miedo de encontrar a la indicada, y perdernos para siempre.
Es, como quien dice, le tenemos miedo al amor. A encontrar a ese ser que nos haga sentir únicas.
Yo te encontré a vos, que me haces sentir única a tu manera. Me haces reír, no serás perfecto, pero eres único y perfecto para mí.
Nuestro primer beso fue único y me atrevería a decir que mágico. No se como, fue hace muchos años atrás. Los dos entendimos que éramos el uno para el otro. Si bien sabíamos que no estábamos destinados a un para siempre. Nunca cuestionamos eso que sentimos.
No nos prometimos un para siempre, ni nos prometimos nunca hacernos llorar. Compartimos un amor agridulce. Siempre fue así. Una de azúcar, una de sal.
Nunca nos cuestionamos, aprendimos a querernos por como somos, no por lo que debemos ser.

Y aunque a veces me da miedo compartir mi vida con vos, no podría alejarme ni un instante de tu lado.
Porque te necesito a vos para que mi vida sea un completo desastre. Para tener esa adrenalina de cada día. Las peleas, los desencuentros, el amor, los besos.
Con vos, voy de la risa al llanto en un segundo.
Aprendí a quererte, y a odiarte.
A odiar tú forma de hablarme a la mañana cuando recién me levanto. A odiar tu falta de orden y aseo propio.
Odio cuando dejas el dentífrico destapado y aplastado. Odio que te quejes cuando tardo demasiado en la ducha.
Odio tus manías, tú forma de hablar, la forma en la que me miras y haces que todo sea más sencillo.
Odio que nuestra convivencia se haya convertido en un calvario. Odio que me sea mas fácil compartir una cena con tus padres y tu hermanita, que una cena ‘romántica’ de pizza y cerveza con vos.

Pero me pasa que, odiarte a vos es lo más agotador que existe. Es por eso que no lo quiero hacer más.
Vos sos mi príncipe, quizás no sos azul o quizás no sos de ningún color. Pero sos mío y sos perfecto.  Porque todos los días, tus besos me despiertan. No solo el alma, sino que también el cuerpo entero. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario